IRA
Foto: Martin Gallego
Olvidar la cordura y caer en la desesperación, el poder de la sorpresa inconveniente convierte el amor en enojo de un momento a otro. Es posible que la vida juegue con la imaginación, con el deseo, con la necesidad de superación; es posible que por un instante la cordialidad se pierda y las frases de aliento sean dardos lanzados contra el blanco de tu sien.
Correr por callejones y obstáculos junto a la caída de agua de la corrupción, buscando la sombra de la idiotez que ha empezado este dilema de emociones y sudores fríos. Toda la situación ha dado el tiempo exacto para pensar la frase ideal, la coartada exacta, la mentira perfecta, pero deberá tomarse su tiempo para salir, ya que la vulgaridad ha salido por enésima vez y esta vez parece ser para siempre.
Es entonces cuando el deseo más explosivo, cruel y dañino ha salido a la luz, es entonces cuando la multitud se ha dado cuenta que los juegos no son aptos para todas las personas, es entonces cuando los ángeles se asustaron al ver a su amigo estallar. La ira se ha hecho espacio entre el aire y se ha presentado con objetos volando y gritos de desesperación.
En los instantes posteriores la multitud ha olvidado el magnetismo producido por esta combinación de rabia y desesperación con un toque de frustración conocida como ira, la idiotez ha resuelto con la lógica pero no deja de ser simple idiotez, y la ira… la ira sigue ahi, escondida, meditando, como en estado de hibernación, esperando la oportunidad perfecta para salir, robarse la escena, y hacer el ridículo una vez mas.
