Solo es de presionar botones

De pequeño siempre que me subía a un elevador me preguntaba como era que con simplemente presionar un botón esa caja de metal se movía y lo llevaba a uno a otro lugar. Siempre me daba un poco de miedo subirme a uno, pero me gustaba presionar el botón hacia el piso al que iba. No era la sensación de empujar un pedazo de plastico, sino la idea de que, a pesar de que sabía a qué nivel iba, no sabía que iba a pasar después.

Imaginar si habia cambiado algo en ese nivel, si el elevador se iba a quedar trabado a medio camino (gracias a Dios nunca ha pasado), si iba a poder regresar por ese mismo elevador simplemente presionando un botón diferente, que pasaría si presionaba otro botón y me iba a un nivel que no conocía, qué cosas encontraría, si me perdería en otras oficinas o en otras tiendas dependiendo de en donde estaba el elevador; Todo lo que un niño puede imaginar venía a mi mente y, si yo sé que parece tonto, pero me emocionaba.

Pero resulta que la vida es eso, esa ansiedad y ese miedo de tomar decisiones e ir hacia uno u otro lugar sin saber exactamente si podremos llegar, si al llegar encontraremos lo que teníamos pensado encontrar, desconociendo si las cosas cambiaron de lugar y, si cambiaron de lugar, ¿por qué habrán cambiado de lugar?. Viajar sin tener la certeza de que te vas a encontrar con alguien que hace mucho tiempo no ves o con la misma gente de siempre, cruzar una calle sin saber si vas a llegar al otro lado, comer, respirar, oler, sentir, dormir, decirle a una persona que la quieres sin saber si esa será la última vez que lo vas a hacer.

 Si, yo sé que que fatalista se ve, pero en realidad ¿qué está escrito en esta vida?; el destino dirán muchos, Dios sabe dirán otros, va, se los acepto, pero ¿quién de ustedes sabe qué esta escrito en su destino o qué es lo que Dios sabe? nadie. Es simple, la vida está hecha para sentir ansiedad y miedo, para aventurarnos a cosas y lugares que no conocemos o que aunque los conozcamos, nunca sabremos si seguirán igual para siempre.

Creo que lo único que podemos hacer es seguir presionando botones, arriesgandonos a llegar a un lugar que no quisieramos o sorprendiendonos al darnos cuenta que logramos algo que siempre quisimos, poder sentir algo que nunca habíamos sentido o sentir las mismas maravillosas cosas de siempre. Después de todo, pocas cosas son tan fáciles como presionar un botón.

Escribe un comentario